Nuestra Historia
Llum del Sol nació de un momento íntimo, de esos que no se planean pero lo cambian todo.
En octubre de 2024, empecé a hacer velas de manera sencilla, casi intuitiva. No era un gran proyecto ni una estrategia de negocio: era una necesidad. Una forma de crear con las manos, de bajar el ritmo, de transformar emociones en algo tangible. Así nació Velitas de Gabriela, un nombre cercano, personal, como lo era todo en ese momento.
Cada vela era un pequeño refugio: para una tarde tranquila, para un regalo hecho con intención, para encender una luz cuando hacía falta calma.

Pero la vida, como la cera caliente, cambia de forma.
Al mudarme junto al Mediterráneo, algo en mí también se transformó. La luz era distinta. El tiempo parecía ir más despacio. El aire olía a sal, a sol, a tardes largas sin prisa. Empecé a vivir de otra manera: más consciente, más presente, más conectada con lo esencial.
Y entonces entendí que la marca también necesitaba evolucionar.
Así nació Llum del Sol, que en catalán significa “Luz del Sol”. Un nombre que refleja no solo el lugar donde vivo ahora, sino la filosofía que guía todo lo que creo:
✨ luz cálida
✨ vida lenta
✨ belleza en lo simple
✨ momentos que se sienten, no se aceleran

Hoy, cada vela de Llum del Sol está hecha a mano en pequeños lotes, con cera de soja, materiales cuidados y aromas pensados para acompañar rituales cotidianos: una cena tranquila, un baño sin prisas, una conversación íntima, un momento de autocuidado o de amor compartido.
No hacemos velas solo para decorar.
Creamos atmósferas, emociones, pausas.
Llum del Sol es una invitación a volver a lo esencial.
A encender una luz y quedarte un poco más contigo.
A vivir despacio, como se vive aquí.
Cada vela está creada a mano, con intención y cuidado, para ayudarte a crear tus propios rituales de calma. No son solo velas. Son una invitación a vivir más despacio, a reconectar contigo y a llevar la serenidad del Mediterráneo a tu hogar.

Mi deseo es simple: que, al encender una vela LLUM DEL SOL, sientas paz, calidez y presencia.
Gracias por estar aquí y por formar parte de esta historia.
Con amor,
Gabriela